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QUÉ SIGNIFICA SER DIÁCONO?

QUÉ SIGNIFICA SER DIÁCONO I. El significado del término: 1. En general. "Diácono" significa dependiente, sirviente, ministro. Se deriva de la voz griega "diako" que quiere decir correr o apresurarse. La idea radical de la palabra "diácono" es servicio activo. En este sentido general incluye: (1) Evangelistas (Efes. 6:21; Col. 1:7; 1ª Tim. 4:6) (2) Cada uno y todos los siervos fieles de Cristo (Juan 11:26) 2. Especialmente. De la asociación de la palabra con el oficio y trabajo de los ancianos u obispos, es evidente que la palabra "diácono" se usa también en un sentido oficial. (1) Fil. 1:1. Aquí los obispos y los diáconos se distinguen de los santos en general. (2) lª Tim.3: 8-13. Asociación de un grupo especialmente calificado con los ancianos en este pasaje indica un oficio regularmente constituido o establecido. II. Su posición y trabajo como se ve de: 1. El significado de la palabra "ayudador" " ministro". En contraste con la palabra obispo, que significa "superintendente" el diácono es un ayudante o siervo de la iglesia, bajo la supervisión y como ayudante de los obispos de la iglesia. 2. Hech. 6:16. De este pasaje observamos: (1) Estos hombres fueron seleccionados para relevar a los apóstoles de sus deberes seculares y responsabilidades, a fin de que ellos pudieran dedicarse más plenamente a las materias espirituales. (2) Estos hombres fueron elegidos por la congregación y nombrados por los apóstoles. (3)La consumación del trabajo para el cual fueron elegidos constituyó la medida plena de su responsabilidad especial. III. Sus cualidades: 1. 1ª Timoteo 3:8-13. (1). Gravedad. (2). Sin doblez. (3). No dados a mucho vino. (4). No codiciosos de ganancias deshonestas. (5). Manteniendo fa fe en una conciencia pura. (6). Probados. (7). Maridos de una mujer. (8). Gobernado a sus hijos y sus hogares bien. 2. Hechos. 6:1-6 (1). "Un hombre de buena reputación" dentro y fuera de la iglesia. (2). "Lleno del Espíritu Santo", llevando buenos frutos en la vida (Gálatas 5:22-24) (3). "Lleno de sabiduría ". Hombre prudente y de sano juicio. Conclusión: En general, un diácono debe el mismo servicio al Señor y lleva la misma responsabilidad que todo cristiano. Él, sin embargo, es uno sobre quien descansa una responsabilidad especial. La iglesia, al igual que todas las instituciones en este mundo, necesita de líderes. Hombres sobre quienes pueda descansar una responsabilidad especial sin que ellos se achiquen para evadirla, sino que muestren un grado sobresaliente en las cualidades que constituyen el carácter cristiano real. QUÉ SIGNIFICA SER DIÁCONO I. El significado del término: 1. En general. "Diácono" significa dependiente, sirviente, ministro. Se deriva de la voz griega "diako" que quiere decir correr o apresurarse. La idea radical de la palabra "diácono" es servicio activo. En este sentido general incluye: (1) Evangelistas (Efes. 6:21; Col. 1:7; 1ª Tim. 4:6) (2) Cada uno y todos los siervos fieles de Cristo (Juan 11:26) 2. Especialmente. De la asociación de la palabra con el oficio y trabajo de los ancianos u obispos, es evidente que la palabra "diácono" se usa también en un sentido oficial. (1) Fil. 1:1. Aquí los obispos y los diáconos se distinguen de los santos en general. (2) lª Tim.3: 8-13. Asociación de un grupo especialmente calificado con los ancianos en este pasaje indica un oficio regularmente constituido o establecido. II. Su posición y trabajo como se ve de: 1. El significado de la palabra "ayudador" " ministro". En contraste con la palabra obispo, que significa "superintendente" el diácono es un ayudante o siervo de la iglesia, bajo la supervisión y como ayudante de los obispos de la iglesia. 2. Hech. 6:16. De este pasaje observamos: (1) Estos hombres fueron seleccionados para relevar a los apóstoles de sus deberes seculares y responsabilidades, a fin de que ellos pudieran dedicarse más plenamente a las materias espirituales. (2) Estos hombres fueron elegidos por la congregación y nombrados por los apóstoles. (3)La consumación del trabajo para el cual fueron elegidos constituyó la medida plena de su responsabilidad especial. III. Sus cualidades: 1. 1ª Timoteo 3:8-13. (1). Gravedad. (2). Sin doblez. (3). No dados a mucho vino. (4). No codiciosos de ganancias deshonestas. (5). Manteniendo fa fe en una conciencia pura. (6). Probados. (7). Maridos de una mujer. (8). Gobernado a sus hijos y sus hogares bien. 2. Hechos. 6:1-6 (1). "Un hombre de buena reputación" dentro y fuera de la iglesia. (2). "Lleno del Espíritu Santo", llevando buenos frutos en la vida (Gálatas 5:22-24) (3). "Lleno de sabiduría ". Hombre prudente y de sano juicio. Conclusión: En general, un diácono debe el mismo servicio al Señor y lleva la misma responsabilidad que todo cristiano. Él, sin embargo, es uno sobre quien descansa una responsabilidad especial. La iglesia, al igual que todas las instituciones en este mundo, necesita de líderes. Hombres sobre quienes pueda descansar una responsabilidad especial sin que ellos se achiquen para evadirla, sino que muestren un grado sobresaliente en las cualidades que constituyen el carácter cristiano real.

"Pequeños Ayudantes del Señor"

"Pequeños Ayudantes del Señor"

  1. Lectura Bíblica: 1 Samuel 2:11
  2. Himno de apertura – 521
  3. Himno de clausura - 351

Parte I.

Una oración contestada Las condiciones en el hogar del cual hablaremos en esta mañana bien podrían compararse a las de cualquier hogar de los aquí presentes; tan sólo con algunas excepciones. Me refiero al hogar de Elcana y Ana cuya historia se encuentra registrada en el libro de 1º de Samuel capítulos 1 y 2. Esta pareja estaba formada por un hombro rico, de gran influencia y temeroso de Dios. Su esposa era una mujer cristiana, de carácter amable y de buenos modales. La felicidad de la pareja se veía afectada porque Dios no les había dado un hijo. Esto llevó a Elcana a buscar una segunda esposa con la cual tenía varios hijos, pero como consecuencia de esa mala decisión llenó de dolor y tristeza el ambiente de su hogar y la vida de Ana ya que esta segunda esposa llamada Penina era una mujer celosa y muy orgullosa.

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Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones

Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones La alexitimia se define como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, entenderlo o describirlo. Se estima que el 8% de los hombres y el 1,8 % de las mujeres son alexitímicos, así como el 30 % de las personas con problemas psicológicos. Origen del término alexitimia Durante la década de los 50 y 60, los psiquiatras Peter E. Sifneos y John C. Nemiah, del Beth Israel Hospital, en Harvard, vieron que una gran cantidad de pacientes con trastornos psicosomáticos tenía muchas dificultades para hablar de sus emociones. Además, adquirían una postura rígida, se centraban en los detalles funcionales y no usaban la fantasía. En 1972, Sifneos acuñó el término alexitimia para designar estas características. Características de la alexitimia 1. Dificultad para identificar emociones y sentimientos. Estas personas tienen problemas para diferenciar una emoción de otra. Por ejemplo, no saben con seguridad si lo que sienten es miedo o ira. Esta incapacidad no se da sólo respecto a los propios sentimientos, sino que también tienen dificultades para identificar las emociones en los demás (en sus voces, expresiones faciales, posturas). 2. Dificultad para describir emociones y sentimientos. Les resulta imposible describir lo que sienten y describir a otras personas todo lo referente al ámbito subjetivo y de los afectos. 3. Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional. Las emociones suelen ir acompañadas de síntomas fisiológicos, como sudoración, aceleración de ritmo cardiaco, etc. Los alexitímicos atribuyen estas manifestaciones fisiológicas a síntomas vagos o los confunden con la emoción misma. Cuando siente emociones intensas, esta persona describe simplemente un malestar físico de un modo impreciso. 4. Reducida capacidad de fantasía y de pensamiento simbólico. Suelen tener un pensamiento concreto, con problemas para el manejo simbólico de las emociones. Su forma de hablar es monótona, parca y sin matices afectivos. Apenas gesticulan ni introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo. 5. Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo   6. Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto. El modo de resolver un estado emocional desagradable en estas personas, consiste en la realización de conductas directas. Tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad psíquica. Identificar la alexitimia La persona alexitímica va a presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar una pista acerca de la posible existencia de alexitimia: Tienen problemas para hablar de sus emociones. Son percibidos por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos. Se sienten perplejos por las reacciones emocionales de los demás. Rara vez tienen fantasías. Su reacción al arte, literatura o música es de muy baja intensidad. Toman decisiones de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos. Padecen ocasionalmente alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación, como palpitaciones, dolor de estómago. ¿Carecen los alexitímicos de emociones? Estas personas no carecen de emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones fisiológicas de las emociones o no entienden su significado emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a ser explosivas, bruscas e incontroladas. Alexitmia y trastornos psicosomáticos La alexitimia es más frecuente en personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre todo en personas con trastornos por somatización. También se ha visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de drogas y en personas con enfermedades crónicas. Una persona alexitímica responde fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc. Al no ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como signos con significado emocional, los interpreta como síntomas físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción, junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con el tiempo. Los alexitímicos son propensos a padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas para identificar las emociones correctamente. Incluso en las personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar o entender correctamente, se perciben como una ansiedad indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones personales. La depresión es también común en estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente. Alexitimia primaria y secundaria La alexitimia secundaria ocurre como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las que la enfermedad continua siendo grave. La alexitimia primaria sería una disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida, como un rasgo de personalidad. Según Sifneos, la alexitimia primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento sociocultural o defensa ante el trauma. Dado que esta distinción resulta a veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción (por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal). En el primer caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado. ¿Todas las personas que no expresan sus emociones son alexitímicas? Algunas personas no expresan sus emociones debido a que son reservadas, tímidas o como consecuencia de la educación recibida, pero eso no significa que no sepan lo que sienten o que no sean capaces de describir sus emociones cuando así lo deseen. El alexitímico, en cambio, no es capaz de expresar sus emociones porque no sabe lo que siente. Alexitimia y toma de decisiones Las emociones son muy importantes a la hora de tomar decisiones con efectividad. Esto es debido a dos factores principales: 1. Las emociones juegan un papel fundamental para determinar nuestras metas en base a lo que nos agrada o desagrada (una persona podría rechazar un puesto de trabajo porque la oscuridad o ruido elevado del lugar le produce una emoción desagradable). Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones e interpretarlas, no estaremos utilizando una información muy valiosa. Los alexitímicos basan sus decisiones en razones prácticas, no sentimentales ni hedonistas, de modo que llevan vidas menos gratificantes y placenteras (aceptará el trabajo en el lugar oscuro y ruidoso porque el sueldo es bueno, y una vez allí empezará a sufrir los efectos nocivos del ambiente de trabajo). 2. El sistema emocional utiliza un modo diferente de procesar la información que el sistema intelectual. Es más holista y distribuido, se especializa en reacciones rápidas y funciona de un modo automático, basado en el conocimiento adquirido en experiencias previas. En cambio, el intelecto progresa paso a paso, según una secuencia lógica, pero requiere mucho más tiempo para procesar la información y puede dejar de lado información importante. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus desventajas y la mayoría de las personas utiliza los dos en la toma de decisiones o utiliza el que considera más adecuado en cada momento. Los alexitímicos utilizan sólo el sistema intelectual, no son intuitivos y se ven fácilmente abrumados por tareas prácticas o razonamientos interminables. Por ejemplo, si quieres comprar un coche y no eres capaz de decidirte al analizar las prestaciones de diversos modelos, es posible que optes por el que te produzca una sensación más agradable, mientras que el alexitímico no hará esto y seguirá teniendo problemas para tomar una decisión.   Los alexitímicos suelen ser muy indecisos cuando han de tomar decisiones respecto a preferencias personales. Al no ser capaces de decidir en función de la emoción que algo le inspira, pueden tender a buscar la opinión de los demás y decidir en base a eso.         Copyright © Cepvi.com. Psicología, medicina y salud. Reservados todos los derechos. Información sobre copyright

Codependencia: la adicción al amor

Codependencia: la adicción al amor Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: "nada tiene sentido si tú no estás". Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.    La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida. Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades. El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento...; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar. No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial. El miedo al abandono es su mayor miedo    Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan. Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja. Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; "quiéreme como yo te quiero a ti", le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable. Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él  o ella en los demás. No encuentra nunca lo que busca porque en realidad eso que tanto anhela es su verdadero yo ; Ese yo que se perdió en algún rincón de su propia oscuridad, tal vez en su infancia, y que sólo podrá encontrar en su interior; nunca en los demás. Perdieron ese yo cuando abdicaron de su vida y de sí mismos porque se sentían avergonzados de ser quienes son, se consideraban personas vacías, sin sentido y sin valor. Carentes de la autoestima suficiente como para sentirse valiosos por sí mismos, por ser quienes son, por amor y aceptación de sí mismos, se lanzaron al exterior en busca de esa fuente de autoestima, de alguien que les demostrara que son valiosos y dignos de amor. Pero ese alguien tiene que demostrárselo una y otra vez, porque, de algún modo, perciben la fragilidad de esa identidad prestada, conscientes sólo en las sombras de que le han dado a la otra persona todo el poder necesario para hundirles en la desgracia más absoluta, robarles su identidad, transformarlos en seres insignificantes y sin valor con un simple rechazo, un "ya no te quiero"... Entonces sienten miedo, rabia, resentimiento, inmediatamente reprimidos. Se ven a sí mismos como seres altruistas y abnegados, dedicados a su pareja, a través de la cual definen su propia identidad, hasta que un día, por cualquier motivo, por muchos motivos, desaparece de sus vidas: "te abandono", le dicen. Y el codependiente escucha entre brumas las palabras más aterradoras que podría escuchar en toda su vida. Con su amante desertor se va todo su mundo, su vida se esfuma de repente, se queda solo. Mira a su alrededor y ve que no tiene nada, excepto el vacío, la desesperación, la incertidumbre. "La vida ya no tiene sentido", piensa, " todo lo que me importaba ha desaparecido". Y ya no sabe quién es. Pero tarde o temprano el resentimiento y la frustración acaban emergiendo como resultado de ese miedo.    ¿Cómo no estar resentido con la persona que tiene el poder de dejarle sin vida y sin identidad? Y a pesar de la tendencia a la represión no son infrecuentes los estallidos de cólera y rabia contra esa persona, a veces en forma de agresión pasiva. A esto hay que añadir que se ofende con gran facilidad ante la menor crítica, porque su valía como persona está en juego cada vez que alguien, sea quien sea, lo juzga. Entonces actúa de dos maneras: o le da la razón a los otros, en cuyo caso se siente estúpido y sin valor, o piensa que los otros se equivocan, en cuyo caso los ataca con fiereza para demostrar su error, hacerles aceptar que se han equivocado y restaurar así su autoestima perdida. Y todo esto puede ser más intenso con su pareja, ya que es la persona a la que más poder sobre su autoestima le ha dado.   En sus relaciones de pareja las cosas no ocurren como esperaban. En muchas ocasiones se sienten atraídos por personas que establecen también relaciones disfuncionales. Como si tuvieran un  radar detector de gente con problemas, se enamoran de quien no deben, en ocasiones de alcohólicos y drogadictos a quienes poder "salvar". Porque para el codependiente no es suficiente sentirse amado: tiene que sentirse también necesitado. El alcohólico tiene un problema lo bastante grande como para justificar la necesidad de control de su pareja codependiente, la necesidad de centrarse en la vida de la otra y olvidar la propia. Sufre enormemente pero no sale de esa situación porque "le ama". En realidad es porque lo necesita; necesita alguien que dependa de él o ella tanto como para no poder abandonarle nunca. No establecerá una relación con alguien que no lo necesite de un modo exagerado y patológico, no mantendrá una relación con una persona psicológicamente sana que no se hunda en un abismo si su pareja la abandona. No piensa que alguien le pueda querer porque sí, por quien es y ha de basar su relación en una dependencia mutua. Por eso es el alcohólico su pareja ideal. Estas relaciones tienen, sin embargo, un lado positivo: al compartir ambos heridas semejantes, tendrán una oportunidad para sacar a la luz problemas no resueltos y solucionarlos... Si son capaces de darse cuenta... El trabajo que tendría por delante en caso de emprender el camino que conduce a su identidad perdida es inmenso (aunque siempre posible): La persona codependiente tiene entre ella y los demás unas fronteras demasiado débiles. El miedo al rechazo de los otros, a desatar su rabia o a hacerles sufrir (sentimientos que piensa que podrían llevarla al rechazo o a la falta de aceptación) le impide ser asertiva y decirle a los demás que no va a tolerar ciertas cosas, que hay ciertas líneas que no deben cruzar: sus fronteras.    Tienen que aprender a ponerse en contacto con sus verdaderos sentimientos, a hacerse responsables de dichos sentimientos y de sus vidas, dejar de controlar a los demás, dejar de ser su sombra, aprender que no es egoísmo la libertad, que no es egoísmo tener en cuenta las propias necesidades. Tienen que dejar de buscar la fuente de su autoestima en los otros, de buscar la aprobación constante de los demás.    Cuando los demás están orgullosos de ellos, se sienten felices y su autoestima aumenta, y cuando los demás los desprecian se sienten desgraciados y su autoestima disminuye. De ese modo están dejando que los utilicen si lo desean, harán cosas que no quieren hacer por miedo a decir que no, se verán aceptando relaciones sexuales cuando en realidad no querían, aceptarán el abuso y los malos tratos porque "en el fondo me quiere".  Debe aprender a quererse a sí mismo, porque de otro modo jamás conseguirá querer a nadie, sólo los utilizará, los necesitará para que le den el amor que no se tiene. "La paradoja de aprender a amarse a uno mismo es esta: cuanto más amor te das a ti mismo, más amor tienes para dar a otros. La cuenta del amor nunca se queda vacía", dice alguien anónimamente. Contradependientes    Algunas personas, quizás las más capaces de percibir sus miedos, las que no logran reprimir sus sentimientos con tanta facilidad, reaccionan, aterradas ante su dependencia, y se transforman en contradependientes. Temen a la intimidad porque al ser tan débiles sus fronteras saben que pueden llegar a perderse en su pareja si se dejan enamorar, saben que van a sufrir de nuevo, como ha sucedido en el pasado y se alejan del amor y de la gente. Afirman no necesitar a nadie, no necesitar amor, encerrándose en la soledad, tal vez rodeados de gente, pero sin dejar que se acerquen a ellos lo suficiente como para llegar a algo más íntimo. Perciben la cercanía a los demás como amenazadora: "Me harán daño". Mirar atrás puede ser parte de lo que tengan que hacer en su camino en busca de la identidad perdida. Heridas del pasado, errores transmitidos de generación en generación que se aprenden y se repiten una y otra vez mientras no haya un miembro de esa familia que se atreva a analizar en profundidad su comportamiento y el de sus padres para poder cambiar. Y lo peor es que a veces repiten lo mismo a pesar de ser conscientes de que no quieren hacerlo. El resultado es que lo hacen, pero por otro camino, con otras técnicas que utilizan para transmitir, al fin y al cabo, exactamente lo mismo: "no está bien hablar de los problemas; guardalos para ti"; "no está bien expresar enfado"; "no seas nunca egoísta"; "sé siempre fuerte y bueno"; "haz siempre lo correcto; no cometas errores"; "la aprobación de los demás es muy importante; tienes que gustarles; tienes que aceptarlos; no dejes nunca que piensen mal de ti"; "yo sé lo que te conviene; sé lo que necesitas, sé lo que es mejor para ti".  Estas personas pueden necesitar mirar atrás no para buscar culpables ni para centrarse en el pasado y lamentar una y otra vez lo sucedido, sino para saber, para comprender, para cortar la cadena y no repetir nunca más.    Probablemente escucharon muchas veces la frase "eso no se hace" y les hicieron sentir vergüenza. Se sienten culpables porque lo que desean es diferente de lo que hacen, y van por el mundo con una enorme carga de estrés, con un enorme gasto de energía derrochada en esconder sus verdaderos sentimientos y su yo más auténtico. Están muy cansados...Piensan que está mal anteponer sus necesidades a las de los otros. Piensan que eso es ser egoísta, sin darse cuenta de que lo que están haciendo es considerarse menos importantes y valiosos que cualquier otra persona. Es normal y deseable preocuparnos por el bienestar de otras personas y ayudarles cuando está en nuestra mano. La clave está en los motivos por los que hacemos este tipo de cosas. Los codependientes quieren algo a cambio: intentan conseguir el amor y aceptación que necesitan de esa persona. No es un acto de amor, sino de dependencia.   Por supuesto, no hay nada malo en hacer un pequeño sacrificio de vez en cuando e ir a ese lugar al que no deseamos porque alguien a quien queremos nos lo pide, siempre y cuando nuestros motivos sean sinceros y no lo hagamos por miedo a perder el amor de esa persona o sentirnos rechazados o ser considerados malas personas. Negarnos a hacer algo que no queremos hacer es un derecho que la persona codependiente tiene que aprender a ejercer más que nadie. Solamente los niños merecen y necesitan un amor incondicional. En los adultos siempre traerá problemas. Sería muy injusto dejar de mencionar el lado positivo de la personalidad codependiente.    Tras sus problemas de dependencia se encuentra un fondo noble, amable y altruista. Son a menudo las personas más dulces, pero si su verdadero ser está siendo negado y escondido nunca lograrán usar esta forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia, son, sin duda, personas que cualquiera querría tener como amigas. Son fieles, dignas de confianza, tienen en cuenta la opinión de los demás y están ahí cuando las necesitas, para lo bueno y para lo malo, dispuestas a ayudarte cuando se lo pidas. Son atentas y saben crear y fomentar buenos sentimientos entre ellas y los demás. Son en sí mismas una paradoja, porque casi cualquiera podría quererlas. -------------------------------------------------------------------------------- Características de los codependientes;   Según el National Council of Codependence, las características de los codependientes son las siguientes:   1.      Baja autoestima.   -         No se ven como personas con valor ni sienten amor hacia sí mismos -         Se sientes heridos fácilmente -         Se sienten incómodos cuando les hacen cumplidos -         Se sientes solos y vacíos -         Su deseo de hacer las cosas perfectas los lleva a postergar -         Se juzgan a sí mismos con severidad -         Autocríticos; nada de lo que hacen los satisface por completo -         A menudo se comparan con otros   2.      Control.   -         Dificultad para expresar ciertos tipos de sentimientos (dolor, amor, rabia, miedo) -         No se dejan conocer fácilmente. Sólo cuentan aquello que consideran seguro -         Les cuesta reconocer sus errores -         Les cuesta pedir ayuda -         Tienen miedo a perder el control -         Su autoestima aumenta cuando ayudan a otros a resolver sus problemas -         Sienten resentimiento cuando otros no siguen sus consejos o no les permiten ayudarles.   3.      Necesidad de complacer   -         Compromete sus propios valores e integridad para complacer a otros -         No sabe decir "no" y si lo hace se siente culpable -         A menudo mantiene relaciones sexuales cuando en realidad no quería -         Gasta mucho tiempo fingiendo que todo va bien -         Piensa que hacer cosas para sí mismo es egoísta -         Siempre antepone las necesidades de los demás a las propias -         Hace lo que su pareja o amigos quieren que haga en vez de lo que él quiere -         No le dice a los demás que está enfadado -         No expresa sus verdaderos sentimientos porque le preocupa la reacción de los demás   4.      Relaciones   -         Cree en el amor a primera vista -         La gente que es agradable con ellos les resulta aburrida -         Piensa que sus problemas se resolverán si consigue que su pareja cambie -         No puede sentirse bien consigo mismo cuando su relación de pareja no va bien -         Se siente incompleto sin pareja -         Cree que los demás controlan sus sentimientos: pueden hacerle feliz, triste, enfadado, etc. -         Miedo al abandono o al rechazo -         Se siente responsable de los sentimientos de otros -         A menudo siente una rabia exagerada -         Necesita proteger a otros y sentirse necesitado Copyright © 2005  Cepvi.com. Reservados todos los derechos. Información sobre copyright

¿Amas a alguien con depresión?

¿Amas a alguien con depresión?    Las relaciones en las cuales una persona está deprimida tienen nueve veces más probabilidades de acabar en divorcio. Pero no es siempre un esposo el que está deprimido; a veces se trata de un niño u otro miembro de la familia. En este artículo, sin embargo, nos centraremos en parejas deprimidas. La mayoría de la gente está de acuerdo en que la relación de pareja debe ser 50/50. Todos sabemos que esto es un ideal, y con el flujo de la relación, los porcentajes suben y bajan  pero deben hacerlo en ambas direcciones. Por ejemplo, una semana la esposa da el 70% y a marido el 30% y otra semana el esposo da el 80% y la esposa el 20%. Éste es el modo "ideal" de funcionamiento de las relaciones.    Desafortunadamente, éste no es el caso cuando la depresión crónica se incorpora a la relación. Supongamos que el marido tiene depresión crónica. La esposa puede realizar muchas de las tareas que habitualmente realizaba el marido. Dependiendo de cuánto tiempo dure esto, una avalancha de emociones negativas comienzan a aparecer. Cuanto más se extiende este proceso, más resentida comienza a sentirse la esposa, de modo que empieza a sentir menos compasión por la persona que lucha contra la depresión. Para la esposa, es como ser una madre soltera mientras está casada. Muchas personas consideran que es más fácil ser una familia monoparental que vivir con un esposo que lucha contra la depresión, porque es como tener un niño con necesidades especiales, además del resto de responsabilidades.    Todo esto no significa que debamos culpar a la persona deprimida o vernos como víctimas. Es muy importante entender que todos sufren cuando la depresión ataca a un ser amado. La culpa solamente sirve para crear animosidad y distancia entre las dos personas. La pareja de alguien deprimido a veces se deprime también como resultado de vivir dentro  de una "forma de vida deprimida" durante mucho tiempo. Se dice que la depresión es contagiosa y puede convertirse en una sombra sobre la pareja del deprimido o  la familia. Es también importante considerar que la depresión no sólo puede ser genética, sino que puede también ser aprendida. Por ejemplo, la escuela más poderosa de nuestros niños es el propio hogar. Tanto los genes como el ambiente contribuyen a la depresión.  La depresión se abre camino en los estados de ánimo, actitudes, comportamientos, tono de la voz, postura, perspectiva de la vida, higiene personal, éticas del trabajo, creencia espiritual, etcétera. Si vives en una "atmósfera depresógena" estás constantemente modelando y enseñando cómo deprimirse. Espero que esto sirva como inspiración para el cambio, no para sentirse avergonzado. La vergüenza sólo sirve para alimentar la depresión.   El primer paso en un plan de la acción es ser consciente de que lo que te pasa es que estás deprimido. Nombrar y aceptar el problema implica ganar la mitad de la batalla, para AMBOS esposos. ¿Por qué? Bien, cuando las personas se deprimen, no hay evidencia científica obvia para probarla. Pero la gente tiene una necesidad instintiva de saber lo que está causando tal dolor. La persona deprimida puede proyectar sus sensaciones negativas sobre las personas más cercanas a ella, es decir, esposo, jefe, niños, vecinos, etc. Si estás casado con una persona deprimida, en ocasiones te preguntarás  por tu propia cordura.  Puede que eches la culpa a fuentes externas por el sufrimiento de tu pareja. Sin entender, puede que le ataques, suponiendo que no se preocupa o es perezoso. Lo que parecen ser problemas maritales, puede, de hecho, ser una depresión, aunque los problemas de pareja pueden también desarrollarse al pasar el tiempo cuado la depresión no es tratada. Otro hecho importante es que los hombres y las mujeres experimentan la depresión de modos diferentes y cada uno responderá de un modo diferente cuando se deprime  su pareja. Esto requeriría dos artículos separados para comenzar a discutir los aspectos del género implicados en la depresión. Qué puede hacerse   Primero, date cuenta de que  el enemigo es la depresión, no tu pareja. Es importante desarrollar un acercamiento a la depresión basado en el "nosotros" y no en el "yo". Un buen lema de la recuperación se puedo resumir como: "¿Podemos hacerlo? Sí, NOSOTROS podemos".    Haz todo que puedas para aprender sobre la depresión. Busca el consejo profesional. Si la depresión ha estado presente durante mucho tiempo, tanto la relación como la depresión requerirán atención. Crea planes de recuperación individuales y de pareja. Es la manera más segura de dar a la depresión el golpe que la saque de vuestras vidas. Anota tus planes de recuperación y pasa tiempo repasando, modificando y observando el progreso hecho. Una vez que se estabilice la depresión, crea una lista de los síntomas de "bandera roja". Esto sirve como una red de seguridad. Si se repiten estos síntomas, eso indicaría que has de estar atento. Entonces enumera soluciones que cada uno está dispuesto a realizar  si nota que los síntomas vuelven a aparecer. Comprometeros por escrito a hacer esto y firmar ambos ese papel. Crea sistemas de ayuda externos. Observa que no estamos hablando de sesiones de quejas hacia alguien externo a la relación. Hay una diferencia importante entre quejarse y expresarse. Las quejas solamente alimentan el resentimiento y agravan el problema, mientras que la expresión ayuda al proceso curativo. Tu red de apoyo puede abarcar a los amigos, colegas, iglesias, grupos de ayuda y cualquier lugar que consideres seguro para contar lo que te pasa. No ocultes tu ropa sucia en el armario, por así decirlo. A la depresión le encanta aislar a los individuos, parejas y familias enteras. Es una de las principales maneras de hacerla más fuerte. Haced actividades de recuperación juntos. Acudid juntos a sesiones de terapia. Participad en el  asesoramiento externo juntos. Leed juntos libros sobre la superación de la depresión. Haced ejercicio juntos, o llevad juntos un registro de los estados de ánimo. Si tenéis hijos con una edad apropiada, educadlos sobre la depresión crónica. Y lo más importante: desarrollad el "nosotros". Sois tú  y tu pareja  contra este enemigo que es la depresión. ¡Juntos podéis hacer esto! ------------------------------------------------------------------------------------------- Basado en el artículo de Turo-Shields, psicoterapeuta, www.Overcoming-Depression.com Psicoterapia virtual; Tratamiento con flores de Bach Test Libro electrónico de autoayuda Cursos de autoayuda; Copyright © Cepvi.com. Reservados todos los derechos. Información sobre copyright.
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