Entries in Psychology-Sicologia (34)
Que es Feng Shui

Feng shui (pronunciado “fong shway”) es una filosofía china sobre el lazo entre los seres humanos y su ambiente. Está sobre cómo todo está conectado y afecta su bienestar. Pretende armonizar al paciente con las leyes de la naturaleza, sus teorías ofrecen una manera de entender alternativa al de la Biblia de porqué ocurren ciertas cosas y cómo crear un ambiente cómodo que nos deje vivir y trabajar eficientemente y progresivamente.
Qué es El Iridiagnóstico?

Qué es El Iridiagnóstico?
DIAGNOSTICO POR EL IRIS : abuso satánico
Qué es? El "diagnóstico por el Iris (iridiagnóstico-Iridología) en muchos países ejercido por legos es el "reconocimiento de enfermedades desde la constitución del iris". A veces también enmascarado bajo el nombre de "Homeopatía". El diagnóstico por el iris enseña que cada parte del cuerpo, cada miembro, cada órgano importante, incluso cada función psíquica ocupa un lugar determinado en el iris, en el cual se manifiestan en forma permanente las enfermedades pasadas y presentes.
Origen : un médico húngaro, el Dr. Ignaz Péczely, dio en 1880 con su "introducción al estudio del diagnóstico de los ojos" que llegó a ser el fundamente de la nueva doctrina.
Que enseña? : A Ud. le será familiar aquello de : "el iris de su ojo revela su salud". Los libros sobre diagnóstico por el iris contienen generalmente una "clave del iris", es decir un esquema del iris de ambos ojos en el cual están inscritos los "campos de los órganos". En esta clave del iris hay por ejemplo un "campo pulmonar", un "campo del meñique derecho", un "campo epiléptico", etc. Es decir un campo para cada órgano, para cada función psíquica, incluso para determinadas enfermedades. Cada iriólogo debe aprender de memoria una vez para siempre esta clave del iris. En la exposición del diagnóstico ciertamente la intuición juega su papel.
¿Resiste el diagnóstico por el iris una verificación responsable?: La observación del iris es diagnósticamente- sin contar unas raras excepciones- insignificante. Muchos médicos y clínicas han revisado sin prejuicios las diferentes "claves del iris" No pudieron verificar ninguna relación entre la distribución de colores del iris y las enfermedades en el cuerpo correspondiente, afirmada por los iriólogos
Por ej. El Dr. D.Garré de Bonn(Alemania) revisó 25 casos de fracturas y 4 amputaciones y no se vio ningún signo en los "campos" correspondientes. La supuesta señal de "arsénico" es encontrada tan comúnmente que es dibujada incluso en el iris de los ojos artificiales. Médicos de la institución Bethel de Alemania revisaron 100 casos de epilépticos y no se encontró el "signo epiléptico".
¿Qué es en verdad el diagnóstico por el iris? : si el diagnóstico por el iris no puede ser justificado científicamente, entonces tiene su origen en otro lugar. El origen del diagnóstico por el iris está en el ocultismo, ya que es 100% adivinación. Dicho más exactamente, es una adivinación médica enmascarada científicamente. Es similar a la astrología. La astrología tampoco expone sus horóscopos a base de la verdadera existencia de las estrellas en el cielo, sino de acuerdo con mapas celestes plenamente anticuados, que no tienen nada que ver con la verdadera posición de las estrellas.
¿Qué dice la Biblia sobre adivinación e interpretación de los signos?:
Levítico 19:31= "No os volváis a los encantadores ni a los
adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios." Lea : Levítico 20:6 Levítico 20:27 Deuteronomio 1:9-12
¿Con qué argumentos van predicadores y cristianos al iriólogo? :
Primero : se hace creer que es un método científico sin ningún peligro. Hay muchos cristianos que ejercen esta práctica, no hay que desvestirse ni soportar preguntas o revisiones. Sólo le miran los ojos.
Segundo: algunas experiencias comprobarían que cuando la medicina normal ya no puede auxiliar, el iriólogo diagnosticó correctamente y pudo ayudar . Nosotros contestamos : el diablo también sabe algo. Estamos convencidos que el iriólogo a menudo encuentra lo justo, pero no a base de la ciencia médica sino en base de la adivinación. Está demostrado que se puede encontrar por medio del péndulo venas de agua y se puede ser curado por magos. La adivinación y diagnóstico por el iris se mueven dentro de los límites de la 2° carta a Tesalonicenses 2:9 = con gran poder y señales y prodigios mentirosos
Tercero: Los cristianos lo utilizan, incluso predicadores ejercen el diagnóstico por el iris o mandan a los enfermos a ver al iriólogo. ¿Pueden estar equivocados? ¡Sí por cierto lo están! La guerra del diablo siempre está dirigida contra los santos. Es un hecho comprobado en la orientación espiritual, que personas que han caído en manos de un iriólogo se volvieron inseguros en su vida de fe.
Cuarto: algunos dicen que es un maravilloso "don de Dios " y no hay que despreciarlo e imputarlo al diablo. Piense en que no faltan advertencias. Nos tiene que llamar la atención si un predicador un maestro o un miembro de la organización , de repente hace diagnósticos.
Quinto : uno peca cuando se escribe contra de esto. Respuesta= uno peca si no advierte contra esto(Eze 3:17)
Sexto: se emplea un argumento bíblico "La lámpara del cuerpo es el ojo" Mateo 6:22 Contestación: cuando Jesús lo dice, eso no tiene nada, absolutamente nada que ver con el diagnóstico por el iris, pues a lo que se refiere el Señor es que el ojo manifiesta la condición espiritual interior del hombre , pero no su constitución corporal.
¿Qué debe hacer la persona que ha tenido contacto con el iriólogo? Esa persona tiene que arrepentirse delante de Dios de sus conocidos y desconocidos pecados y apelar a la preciosa sangre de Jesucristo para recibir nuevamente la capacidad para creer.
La serpiente todavía está esperando bajo el árbol de la ciencia y le gusta vender ciencia contra la vida, la salvación del alma. Acción 3T/92
Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones

Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones
La alexitimia se define como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, entenderlo o describirlo. Se estima que el 8% de los hombres y el 1,8 % de las mujeres son alexitímicos, así como el 30 % de las personas con problemas psicológicos.
Origen del término alexitimia
Durante la década de los 50 y 60, los psiquiatras Peter E. Sifneos y John C. Nemiah, del Beth Israel Hospital, en Harvard, vieron que una gran cantidad de pacientes con trastornos psicosomáticos tenía muchas dificultades para hablar de sus emociones. Además, adquirían una postura rígida, se centraban en los detalles funcionales y no usaban la fantasía. En 1972, Sifneos acuñó el término alexitimia para designar estas características.
Características de la alexitimia
1. Dificultad para identificar emociones y sentimientos. Estas personas tienen problemas para diferenciar una emoción de otra. Por ejemplo, no saben con seguridad si lo que sienten es miedo o ira. Esta incapacidad no se da sólo respecto a los propios sentimientos, sino que también tienen dificultades para identificar las emociones en los demás (en sus voces, expresiones faciales, posturas).
2. Dificultad para describir emociones y sentimientos. Les resulta imposible describir lo que sienten y describir a otras personas todo lo referente al ámbito subjetivo y de los afectos.
3. Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional. Las emociones suelen ir acompañadas de síntomas fisiológicos, como sudoración, aceleración de ritmo cardiaco, etc. Los alexitímicos atribuyen estas manifestaciones fisiológicas a síntomas vagos o los confunden con la emoción misma. Cuando siente emociones intensas, esta persona describe simplemente un malestar físico de un modo impreciso.
4. Reducida capacidad de fantasía y de pensamiento simbólico. Suelen tener un pensamiento concreto, con problemas para el manejo simbólico de las emociones. Su forma de hablar es monótona, parca y sin matices afectivos. Apenas gesticulan ni introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo.
5. Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo
6. Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto. El modo de resolver un estado emocional desagradable en estas personas, consiste en la realización de conductas directas. Tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad psíquica.
Identificar la alexitimia
La persona alexitímica va a presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar una pista acerca de la posible existencia de alexitimia:
Tienen problemas para hablar de sus emociones.
Son percibidos por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
Se sienten perplejos por las reacciones emocionales de los demás.
Rara vez tienen fantasías.
Su reacción al arte, literatura o música es de muy baja intensidad.
Toman decisiones de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
Padecen ocasionalmente alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación, como palpitaciones, dolor de estómago.
¿Carecen los alexitímicos de emociones?
Estas personas no carecen de emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones fisiológicas de las emociones o no entienden su significado emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a ser explosivas, bruscas e incontroladas.
Alexitmia y trastornos psicosomáticos
La alexitimia es más frecuente en personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre todo en personas con trastornos por somatización. También se ha visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de drogas y en personas con enfermedades crónicas. Una persona alexitímica responde fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc. Al no ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como signos con significado emocional, los interpreta como síntomas físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción, junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con el tiempo.
Los alexitímicos son propensos a padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas para identificar las emociones correctamente. Incluso en las personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar o entender correctamente, se perciben como una ansiedad indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones personales.
La depresión es también común en estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente.
Alexitimia primaria y secundaria
La alexitimia secundaria ocurre como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las que la enfermedad continua siendo grave.
La alexitimia primaria sería una disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida, como un rasgo de personalidad. Según Sifneos, la alexitimia primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento sociocultural o defensa ante el trauma.
Dado que esta distinción resulta a veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción (por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal).
En el primer caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado.
¿Todas las personas que no expresan sus emociones son alexitímicas?
Algunas personas no expresan sus emociones debido a que son reservadas, tímidas o como consecuencia de la educación recibida, pero eso no significa que no sepan lo que sienten o que no sean capaces de describir sus emociones cuando así lo deseen. El alexitímico, en cambio, no es capaz de expresar sus emociones porque no sabe lo que siente.
Alexitimia y toma de decisiones
Las emociones son muy importantes a la hora de tomar decisiones con efectividad. Esto es debido a dos factores principales:
1. Las emociones juegan un papel fundamental para determinar nuestras metas en base a lo que nos agrada o desagrada (una persona podría rechazar un puesto de trabajo porque la oscuridad o ruido elevado del lugar le produce una emoción desagradable). Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones e interpretarlas, no estaremos utilizando una información muy valiosa. Los alexitímicos basan sus decisiones en razones prácticas, no sentimentales ni hedonistas, de modo que llevan vidas menos gratificantes y placenteras (aceptará el trabajo en el lugar oscuro y ruidoso porque el sueldo es bueno, y una vez allí empezará a sufrir los efectos nocivos del ambiente de trabajo).
2. El sistema emocional utiliza un modo diferente de procesar la información que el sistema intelectual. Es más holista y distribuido, se especializa en reacciones rápidas y funciona de un modo automático, basado en el conocimiento adquirido en experiencias previas. En cambio, el intelecto progresa paso a paso, según una secuencia lógica, pero requiere mucho más tiempo para procesar la información y puede dejar de lado información importante. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus desventajas y la mayoría de las personas utiliza los dos en la toma de decisiones o utiliza el que considera más adecuado en cada momento. Los alexitímicos utilizan sólo el sistema intelectual, no son intuitivos y se ven fácilmente abrumados por tareas prácticas o razonamientos interminables. Por ejemplo, si quieres comprar un coche y no eres capaz de decidirte al analizar las prestaciones de diversos modelos, es posible que optes por el que te produzca una sensación más agradable, mientras que el alexitímico no hará esto y seguirá teniendo problemas para tomar una decisión.
Los alexitímicos suelen ser muy indecisos cuando han de tomar decisiones respecto a preferencias personales. Al no ser capaces de decidir en función de la emoción que algo le inspira, pueden tender a buscar la opinión de los demás y decidir en base a eso.
Copyright © Cepvi.com. Psicología, medicina y salud. Reservados todos los derechos. Información sobre copyright
Codependencia: la adicción al amor

Codependencia: la adicción al amor
Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: "nada tiene sentido si tú no estás". Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.
La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida. Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades. El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento...; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar. No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.
El miedo al abandono es su mayor miedo
Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan. Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja. Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; "quiéreme como yo te quiero a ti", le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable. Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.
No encuentra nunca lo que busca porque en realidad eso que tanto anhela es su verdadero yo ; Ese yo que se perdió en algún rincón de su propia oscuridad, tal vez en su infancia, y que sólo podrá encontrar en su interior; nunca en los demás. Perdieron ese yo cuando abdicaron de su vida y de sí mismos porque se sentían avergonzados de ser quienes son, se consideraban personas vacías, sin sentido y sin valor. Carentes de la autoestima suficiente como para sentirse valiosos por sí mismos, por ser quienes son, por amor y aceptación de sí mismos, se lanzaron al exterior en busca de esa fuente de autoestima, de alguien que les demostrara que son valiosos y dignos de amor. Pero ese alguien tiene que demostrárselo una y otra vez, porque, de algún modo, perciben la fragilidad de esa identidad prestada, conscientes sólo en las sombras de que le han dado a la otra persona todo el poder necesario para hundirles en la desgracia más absoluta, robarles su identidad, transformarlos en seres insignificantes y sin valor con un simple rechazo, un "ya no te quiero"... Entonces sienten miedo, rabia, resentimiento, inmediatamente reprimidos. Se ven a sí mismos como seres altruistas y abnegados, dedicados a su pareja, a través de la cual definen su propia identidad, hasta que un día, por cualquier motivo, por muchos motivos, desaparece de sus vidas: "te abandono", le dicen. Y el codependiente escucha entre brumas las palabras más aterradoras que podría escuchar en toda su vida. Con su amante desertor se va todo su mundo, su vida se esfuma de repente, se queda solo. Mira a su alrededor y ve que no tiene nada, excepto el vacío, la desesperación, la incertidumbre. "La vida ya no tiene sentido", piensa, " todo lo que me importaba ha desaparecido". Y ya no sabe quién es.
Pero tarde o temprano el resentimiento y la frustración acaban emergiendo como resultado de ese miedo.
¿Cómo no estar resentido con la persona que tiene el poder de dejarle sin vida y sin identidad? Y a pesar de la tendencia a la represión no son infrecuentes los estallidos de cólera y rabia contra esa persona, a veces en forma de agresión pasiva. A esto hay que añadir que se ofende con gran facilidad ante la menor crítica, porque su valía como persona está en juego cada vez que alguien, sea quien sea, lo juzga. Entonces actúa de dos maneras: o le da la razón a los otros, en cuyo caso se siente estúpido y sin valor, o piensa que los otros se equivocan, en cuyo caso los ataca con fiereza para demostrar su error, hacerles aceptar que se han equivocado y restaurar así su autoestima perdida. Y todo esto puede ser más intenso con su pareja, ya que es la persona a la que más poder sobre su autoestima le ha dado.
En sus relaciones de pareja las cosas no ocurren como esperaban. En muchas ocasiones se sienten atraídos por personas que establecen también relaciones disfuncionales. Como si tuvieran un radar detector de gente con problemas, se enamoran de quien no deben, en ocasiones de alcohólicos y drogadictos a quienes poder "salvar". Porque para el codependiente no es suficiente sentirse amado: tiene que sentirse también necesitado. El alcohólico tiene un problema lo bastante grande como para justificar la necesidad de control de su pareja codependiente, la necesidad de centrarse en la vida de la otra y olvidar la propia. Sufre enormemente pero no sale de esa situación porque "le ama". En realidad es porque lo necesita; necesita alguien que dependa de él o ella tanto como para no poder abandonarle nunca. No establecerá una relación con alguien que no lo necesite de un modo exagerado y patológico, no mantendrá una relación con una persona psicológicamente sana que no se hunda en un abismo si su pareja la abandona. No piensa que alguien le pueda querer porque sí, por quien es y ha de basar su relación en una dependencia mutua. Por eso es el alcohólico su pareja ideal. Estas relaciones tienen, sin embargo, un lado positivo: al compartir ambos heridas semejantes, tendrán una oportunidad para sacar a la luz problemas no resueltos y solucionarlos... Si son capaces de darse cuenta...
El trabajo que tendría por delante en caso de emprender el camino que conduce a su identidad perdida es inmenso (aunque siempre posible): La persona codependiente tiene entre ella y los demás unas fronteras demasiado débiles. El miedo al rechazo de los otros, a desatar su rabia o a hacerles sufrir (sentimientos que piensa que podrían llevarla al rechazo o a la falta de aceptación) le impide ser asertiva y decirle a los demás que no va a tolerar ciertas cosas, que hay ciertas líneas que no deben cruzar: sus fronteras.
Tienen que aprender a ponerse en contacto con sus verdaderos sentimientos, a hacerse responsables de dichos sentimientos y de sus vidas, dejar de controlar a los demás, dejar de ser su sombra, aprender que no es egoísmo la libertad, que no es egoísmo tener en cuenta las propias necesidades. Tienen que dejar de buscar la fuente de su autoestima en los otros, de buscar la aprobación constante de los demás.
Cuando los demás están orgullosos de ellos, se sienten felices y su autoestima aumenta, y cuando los demás los desprecian se sienten desgraciados y su autoestima disminuye. De ese modo están dejando que los utilicen si lo desean, harán cosas que no quieren hacer por miedo a decir que no, se verán aceptando relaciones sexuales cuando en realidad no querían, aceptarán el abuso y los malos tratos porque "en el fondo me quiere". Debe aprender a quererse a sí mismo, porque de otro modo jamás conseguirá querer a nadie, sólo los utilizará, los necesitará para que le den el amor que no se tiene. "La paradoja de aprender a amarse a uno mismo es esta: cuanto más amor te das a ti mismo, más amor tienes para dar a otros. La cuenta del amor nunca se queda vacía", dice alguien anónimamente.
Contradependientes
Algunas personas, quizás las más capaces de percibir sus miedos, las que no logran reprimir sus sentimientos con tanta facilidad, reaccionan, aterradas ante su dependencia, y se transforman en contradependientes. Temen a la intimidad porque al ser tan débiles sus fronteras saben que pueden llegar a perderse en su pareja si se dejan enamorar, saben que van a sufrir de nuevo, como ha sucedido en el pasado y se alejan del amor y de la gente. Afirman no necesitar a nadie, no necesitar amor, encerrándose en la soledad, tal vez rodeados de gente, pero sin dejar que se acerquen a ellos lo suficiente como para llegar a algo más íntimo. Perciben la cercanía a los demás como amenazadora: "Me harán daño".
Mirar atrás puede ser parte de lo que tengan que hacer en su camino en busca de la identidad perdida. Heridas del pasado, errores transmitidos de generación en generación que se aprenden y se repiten una y otra vez mientras no haya un miembro de esa familia que se atreva a analizar en profundidad su comportamiento y el de sus padres para poder cambiar. Y lo peor es que a veces repiten lo mismo a pesar de ser conscientes de que no quieren hacerlo. El resultado es que lo hacen, pero por otro camino, con otras técnicas que utilizan para transmitir, al fin y al cabo, exactamente lo mismo: "no está bien hablar de los problemas; guardalos para ti"; "no está bien expresar enfado"; "no seas nunca egoísta"; "sé siempre fuerte y bueno"; "haz siempre lo correcto; no cometas errores"; "la aprobación de los demás es muy importante; tienes que gustarles; tienes que aceptarlos; no dejes nunca que piensen mal de ti"; "yo sé lo que te conviene; sé lo que necesitas, sé lo que es mejor para ti". Estas personas pueden necesitar mirar atrás no para buscar culpables ni para centrarse en el pasado y lamentar una y otra vez lo sucedido, sino para saber, para comprender, para cortar la cadena y no repetir nunca más.
Probablemente escucharon muchas veces la frase "eso no se hace" y les hicieron sentir vergüenza. Se sienten culpables porque lo que desean es diferente de lo que hacen, y van por el mundo con una enorme carga de estrés, con un enorme gasto de energía derrochada en esconder sus verdaderos sentimientos y su yo más auténtico. Están muy cansados...Piensan que está mal anteponer sus necesidades a las de los otros. Piensan que eso es ser egoísta, sin darse cuenta de que lo que están haciendo es considerarse menos importantes y valiosos que cualquier otra persona. Es normal y deseable preocuparnos por el bienestar de otras personas y ayudarles cuando está en nuestra mano. La clave está en los motivos por los que hacemos este tipo de cosas. Los codependientes quieren algo a cambio: intentan conseguir el amor y aceptación que necesitan de esa persona. No es un acto de amor, sino de dependencia.
Por supuesto, no hay nada malo en hacer un pequeño sacrificio de vez en cuando e ir a ese lugar al que no deseamos porque alguien a quien queremos nos lo pide, siempre y cuando nuestros motivos sean sinceros y no lo hagamos por miedo a perder el amor de esa persona o sentirnos rechazados o ser considerados malas personas. Negarnos a hacer algo que no queremos hacer es un derecho que la persona codependiente tiene que aprender a ejercer más que nadie. Solamente los niños merecen y necesitan un amor incondicional. En los adultos siempre traerá problemas. Sería muy injusto dejar de mencionar el lado positivo de la personalidad codependiente.
Tras sus problemas de dependencia se encuentra un fondo noble, amable y altruista. Son a menudo las personas más dulces, pero si su verdadero ser está siendo negado y escondido nunca lograrán usar esta forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia, son, sin duda, personas que cualquiera querría tener como amigas. Son fieles, dignas de confianza, tienen en cuenta la opinión de los demás y están ahí cuando las necesitas, para lo bueno y para lo malo, dispuestas a ayudarte cuando se lo pidas. Son atentas y saben crear y fomentar buenos sentimientos entre ellas y los demás. Son en sí mismas una paradoja, porque casi cualquiera podría quererlas.
--------------------------------------------------------------------------------
Características de los codependientes; Según el National Council of Codependence, las características de los codependientes son las siguientes:
1. Baja autoestima.
- No se ven como personas con valor ni sienten amor hacia sí mismos
- Se sientes heridos fácilmente
- Se sienten incómodos cuando les hacen cumplidos
- Se sientes solos y vacíos
- Su deseo de hacer las cosas perfectas los lleva a postergar
- Se juzgan a sí mismos con severidad
- Autocríticos; nada de lo que hacen los satisface por completo
- A menudo se comparan con otros
2. Control.
- Dificultad para expresar ciertos tipos de sentimientos (dolor, amor, rabia, miedo)
- No se dejan conocer fácilmente. Sólo cuentan aquello que consideran seguro
- Les cuesta reconocer sus errores
- Les cuesta pedir ayuda
- Tienen miedo a perder el control
- Su autoestima aumenta cuando ayudan a otros a resolver sus problemas
- Sienten resentimiento cuando otros no siguen sus consejos o no les permiten ayudarles.
3. Necesidad de complacer
- Compromete sus propios valores e integridad para complacer a otros
- No sabe decir "no" y si lo hace se siente culpable
- A menudo mantiene relaciones sexuales cuando en realidad no quería
- Gasta mucho tiempo fingiendo que todo va bien
- Piensa que hacer cosas para sí mismo es egoísta
- Siempre antepone las necesidades de los demás a las propias
- Hace lo que su pareja o amigos quieren que haga en vez de lo que él quiere
- No le dice a los demás que está enfadado
- No expresa sus verdaderos sentimientos porque le preocupa la reacción de los demás
4. Relaciones
- Cree en el amor a primera vista
- La gente que es agradable con ellos les resulta aburrida
- Piensa que sus problemas se resolverán si consigue que su pareja cambie
- No puede sentirse bien consigo mismo cuando su relación de pareja no va bien
- Se siente incompleto sin pareja
- Cree que los demás controlan sus sentimientos: pueden hacerle feliz, triste, enfadado, etc.
- Miedo al abandono o al rechazo
- Se siente responsable de los sentimientos de otros
- A menudo siente una rabia exagerada
- Necesita proteger a otros y sentirse necesitado
Copyright © 2005 Cepvi.com. Reservados todos los derechos.
Información sobre copyright
La Agresion, Que Es?

La Agresion
Cuando observamos la conducta agresiva y violenta de tantas personas, son muchas las preguntas que se nos plantean. ¿Por qué actuamos así? ¿En qué condiciones? ¿Influye la violencia en televisión? ¿Qué factores promueven la agresión? En este artículo se intenta responder a estas y otras preguntas. En 1986, la revista Psychology today realizó la siguiente pregunta: si pudiera apretar un botón en secreto y eliminar a cualquier persona sin ninguna repercusión para usted, ¿lo haría? El 69 % de los hombres y el 56% de las mujeres respondieron que sí. La mayoría de las mujeres habría eliminado a jefes, ex maridos o ex novios y a anteriores parejas de sus actuales compañeros. La mayoría de los hombres preferiría eliminar al presidente o a alguna figura pública.
Una encuesta realizada en Estados Unidos durante los años ochenta mostró que el 15% de los estudiantes universitarios encuestados harían desaparecer la Unión Soviética si estuvieran seguros de que no habría represalias. Una acción como esta supondría la muerte de unos cien millones de personas. La agresión se define como el comportamiento que intenta hacer daño u ofender a alguien, ya sea mediante insultos o comentarios hirientes o bien físicamente, a través de golpes, violaciones, lesiones, etc. La palabra clave para definir la agresión es, por tanto, la intención de dañar y es además la que la diferencia de otros tipos de violencia, en la que el motivo puede ser, por ejemplo, la autoafirmación u obtener supremacía y que se define como la coerción física o psíquica ejercida sobre una persona para obligarla a hacer un determinado acto en contra de su voluntad.
Tipos de agresión
A veces el daño se infringe sin ningún otro motivo más que el de causar tal daño, como golpear a una persona arrastrados por la ira tras un insulto. En este caso recibe el nombre de agresión emocional u hostil. En cambio, cuando el daño se produce para obtener algo a cambio (impedir el ascenso de un competidor en el trabajo mediante difamaciones y calumnias; obtener dinero) recibe el nombre de agresión instrumental.
Agresión pasiva.
No hacer nada en absoluto podría considerarse también un tercer tipo de agresión, denominada agresión pasiva, cuando lo que se pretende es perjudicar a alguien. Por ejemplo, no avisarle de que se acerca por su espalda un coche que podría atropellarle. En estos casos la hostilidad se manifiesta de forma indirecta y no violenta. Es más frecuente en el trabajo, aunque también se da en otras situaciones sociales y en las relaciones de pareja. Un ejemplo sería "olvidarse" voluntariamente de hacer algo. Así, cuando un compañero de trabajo con muchas prisas nos pide que entreguemos por ellos un informe, nos "olvidamos" de hacerlo, lo que le supone una buena bronca del jefe (que es lo que en realidad pretendíamos). Quienes utilizan a menudo este tipo de agresión pasiva suelen ser personas con resentimiento hacia figuras de autoridad y con problemas para su reafirmación personal. No son capaces de afrontar un problema cara a cara y de forma directa, de modo que recurren a formas indirectas de tratar con la ansiedad y la frustración que sienten.
El origen de la agresión.
Algunos científicos, como K. Lorenz (1966), proponían una hipótesis que sostenía que la evolución ha propiciado que sobrevivan los más crueles y agresivos. Esto contrasta con la idea, sostenida por la psicología moderna, de que el altruismo puede ser también parte de nuestra herencia filogenética, ya que la conducta altruista favorece la supervivencia del individuo y la especie al ayudarse unos a otros. Las conductas altruistas se han observado también en otras especies: en un experimento realizado con monos que habían aprendido que sólo recibirían comida si tiraban de una cadena, se vio que cuando al tirar de dicha cadena observaban cómo otro mono de su misma especie recibía una descarga eléctrica, el 87% prefirió pasar hambre antes que herir a un compañero. Aquí habría que señalar que en un experimento parecido realizado con personas (en este caso las descargas eran fingidas) en el que un experimentador ordenaba a un sujeto aplicar descargas a un compañero como castigo, el 40% de los sujetos obedece. Por supuesto, ambas situaciones no son idénticas y tal vez no puedan establecerse comparaciones, ya que los factores psicológicos que intervienen pueden ser diferentes.
La sociedad ejerce también una gran influencia modelando estos comportamientos de forma diferente según las diversas culturas (en occidente, por ejemplo, la mayoría de las personas prefiere devolver el golpe, mientras que en China prefieren retirarse). Así mismo, cada individuo tiene la capacidad de ejercer control incluso sobre las conductas o motivaciones con un mayor condicionamiento biológico, como puede ser el hambre (en el caso de las dietas) o el sueño, cuando decidimos pasar la noche entera despiertos.
¿Qué desencadena la agresión?
Las diferencias interindividuales e intergrupales a la hora de manifestar o no un comportamiento agresivo, hace resaltar un aspecto importante en el estudio de la agresión: está en función de cómo las personas perciben e interpretan algún suceso o situación. Si se percibe un empujón como intencionado y hostil, hay más probabilidades de reaccionar de forma agresiva.
En el caso de la agresión instrumental, ésta es más probable cuando se percibe como rentable que cuando la vemos como potencialmente peligrosa para nosotros. Hay varios factores que pueden llevar a un aumento de las conductas agresivas. Uno de ellos consiste en pensar que la agresión es fácil o haberla utilizado con éxito en el pasado. Observar modelos agresivos que nos muestran cuándo y cómo la agresión puede tener éxito enseñan patrones de conducta agresivos que la gente puede imitar incluso si han sido castigados en los modelos, ya que una vez aprendido el comportamiento puede utilizarse en una ocasión en la que se piense que el castigo u otras consecuencias negativas son menos probables. También existen diferencias entre sexos, siendo los hombres más agresivos que las mujeres. La agresión parece más fácil y menos arriesgada para los hombres y suelen verla como menos peligrosa. Las diferencias en la educación así como características biológicas pueden estar influyendo también en estas diferencias entre sexos.
En la agresión emocional las recompensas y los costos suelen importar poco y la ira que se siente al percibir una provocación puede ser el desencadenante de la violencia. Como se ha dicho, la percepción de los acontecimientos es importante y a veces la agresión se produce sin que los demás sean capaces de reconocer el motivo debido a que sus interpretaciones de la situación pueden ser diferentes y no suponer para ellos un motivo de rabia. Aunque las primeras teorías sostenían que era la frustración (definida como el bloqueo en la consecución de un objetivo importante) la principal causa de la agresión, se ha visto que casi cualquier sentimiento negativo puede producir agresión. Entre estos sentimientos se encuentran, además de la frustración , la ira, el dolor, el miedo y la irritación. Las situaciones que pueden llevar a experimentar estos sentimientos son amplias y entre ellas se encuentran el calor o el frío excesivos, el hacinamiento, el ruido elevado y hasta olores desagradables.
La agresión no siempre se dirige, necesariamente, hacia la persona que nos ha provocado. A veces se desplaza de su verdadero blanco a otro que se considera más seguro, como cuando la rabia dirigida hacia un jefe que podría despedirnos se expresa dándole una patada al perro al llegar a casa. Esto produce cierto alivio de los sentimientos negativos, aunque el verdadero motivo puede no reconocerse conscientemente debido a que algunas personas no suelen detenerse a preguntarse el porqué de determinados sentimientos que están experimentando y no saben de dónde vienen realmente. En otras ocasiones, cuando el motivo de nuestra irritación es, por ejemplo, una ola de calor, puede ser difícil darse cuenta de esto, de forma que cuando alguien nos provoca o insulta, la alteración preexistente se suma con la ira sentida por la provocación y aumenta la posibilidad de agresión. Es decir, una ola de calor no nos vuelve agresivos, sino que puede hacer más intensos los sentimientos negativos que experimentemos por otros motivos.
Por otra parte, si tras provocar a una persona se la convence de que su alteración se debe a los efectos de una droga que acaba de consumir, por ejemplo, la agresión se reduce. Esto demuestra la importancia de nuestras interpretaciones, tanto de la situación como de nuestros propios sentimientos, a la hora de actuar de una u otra forma. Si nos convencen (o nos convencemos) de que algo en realidad no nos ha molestado y encontramos otra causa a la que achacar el malestar que sentimos y que sea incompatible con la agresión (como la influencia de una droga en el ejemplo anterior), este malestar se desvanece.
Factores que promueven o disminuyen la agresión.
Los padres agresivos tienen hijos agresivos, mostrando a sus hijos las formas de agredir y enseñando mediante su conducta que ésa es la forma apropiada de resolver conflictos. Se ha visto con frecuencia que los padres de niños que acabaron convirtiéndose en delincuentes no estimularon su buen comportamiento y fueron rudos o inestables o ambas cosas a la hora de castigarlos.
Las imágenes violentas en televisión pueden aumentar la conducta agresiva de los espectadores. Un estudio realizado durante 22 años con un grupo de sujetos demostró que cuanta más violencia habían observado en televisión a la edad de ocho años, mayor era la probabilidad de haber sido condenados por crímenes violentos a la edad de treinta años. Los niños que ven violencia por televisión se comportan con más agresividad y pueden acabar viendo la violencia como un comportamiento aceptable.
Ser testigo de la violencia conduce también a la habituación y a la indiferencia ante este tipo de actos, que pueden llegar a verse como normales. Un estudio realizado en 1987 mostró cómo las personas que ven con frecuencia películas de puñetazos apenas se inmutan ante la violencia hacia la mujer. La enseñanza de actitudes y comportamientos altruistas, incompatibles con la agresión, hacen que ésta disminuya, por lo que la educación juega un papel muy importante. Los niños que aprenden a respetar y a ser afectuosos con los animales son menos agresivos, así como aquellos que han aprendido a ponerse en el punto de vista de otros y conocer sus sentimientos.
La forma cómo vemos a los demás es importante. Si se percibe a una persona o grupo como subhumano, como alguien que apenas merece ser considerado una persona o como un simple objeto al que no se aplican las normas de moralidad, resulta mucho más fácil agredirle. Las imágenes de violencia contra las mujeres (de tipo sexual o no) las deshumaniza y aumenta la probabilidad de que se conviertan en víctimas. La semejanza y la pertenencia al mismo grupo puede disminuir la agresión. Hay más probabilidades de agredir a las personas diferentes, con quienes no nos sentimos identificados. Promover la igualdad ayuda a disminuir la violencia. Las actitudes machistas aumentan la violencia contra la mujer, existiendo en estos casos mayor probabilidad de malos tratos, acoso sexual y violación.
Cuando las personas se ven a sí mismas como integrantes de un grupo más que como individuos, tienen más probabilidades de sentirse arrastrados por el grupo y llegar a cometer atrocidades que nunca cometerían en otra circunstancia. Es lo que se denomina proceso de desindividualización, en el que las personas dejan de lado su identidad personal y sus propios valores para convertirse en algo parecido a autómatas que sólo siguen las normas del grupo. De ahí que sea importante saber mantener la propia identidad sin llegar a fundirse por completo con la identidad del grupo.
El propio hogar se percibe a veces como un lugar que nos pertenece y donde nosotros creamos las normas, al margen de la sociedad. Esto puede hacer que esas normas sean diferentes de las existentes en el exterior, variando enormemente el comportamiento de una persona dentro y fuera de casa. La permisividad social respecto al castigo físico a los hijos, la tendencia a no inmiscuirse en los asuntos familiares de los demás aunque se den comportamientos violentos y el hecho de percibir a los hijos como algo que nos pertenece puede aumentar la violencia hacia los niños. Las armas evocan pensamientos violentos y estos pensamientos hacen más posible la conducta violenta. Lo mismo sucede con cualquier otro objeto asociado a la agresión, como un puño cerrado.
La agresión es, desgraciadamente, un comportamiento bastante extendido y del cual somos testigos a diario, en cualquiera de sus formas. Tal vez el motivo principal es que funciona. El niño que golpea más fuerte es el que consigue el mejor juguete; los padres que pegan a sus hijos obtienen resultados; el hombre que se muestra agresivo puede conseguir el elogio de cierto tipo de hombres; el mal humor y los comentarios hirientes pueden servirnos para librarnos de hacer algo que no nos gusta. La agresión, física o verbal, directa o indirecta, es una forma asequible, rápida y, en ocasiones, fácil, de conseguir lo que queremos sin tener que molestarnos en pensar demasiado. Sin embargo, también tiene su precio: va siempre acompañada de sentimientos negativos, como hostilidad o ira que, además de hacernos sentir mal, aumentan el riesgo de problemas graves de salud, como enfermedades coronarias.
Puede ir seguida de sentimientos de culpa, llevarnos a ser rechazados por otras personas e incluso apartados del grupo (este rechazo puede dar lugar en los niños a problemas de aprendizaje). La repetición de actos agresivos da lugar a personalidades agresivas y la violencia continua vuelve a las personas insensibles hacia ella. Matar por segunda vez es siempre más fácil.
Copyright © 2005 Cepvi.com. Reservados todos los derechos. Información sobre copyright